Bajo este lema daba comienzo las auditorías en relación al sector del transporte marítimo realizadas durante el evento organizado por la Generalitat Valenciana y la Fundación Valenciaport, entre otras.
El foro internacional del eMobility reunió a expertos, empresas e instituciones relacionadas con la movilidad sostenible y la transición energética. El objetivo del foro era compartir experiencias, buenas prácticas y proyectos innovadores en el ámbito de la electrificación del transporte terrestre, aéreo y marítimo.
Así pues, la primera charla a la que tuve el honor de asistir durante el congreso del eMobility, fue presidida por el líder de la Alianza Net Zero MAR, Javier Cervera.
Durante su intervención, explicó la importancia del hidrógeno como posible fuente de energía en el sector marítimo. El hidrógeno es un gas que se puede sintetizar a partir de diversos compuestos, como el agua, el gas natural, la biomasa o el amoníaco. Sin embargo, el hidrógeno tiene algunos inconvenientes, como su alto coste de producción, su baja densidad energética y su dificultad de almacenamiento y transporte.
“ El hidrógeno es un combustible con un gran potencial para la descarbonización del transporte marítimo, pero que requiere de soluciones innovadoras y disruptivas que permitan superar sus limitaciones.”
Javier Cervera durante el congreso eMobility
Para superar estos obstáculos, se pueden emplear diferentes formas de almacenar y transportar el hidrógeno, como el hidrógeno comprimido, el hidrógeno líquido o el hidrógeno en forma de portadores químicos.
- El hidrógeno comprimido es el que se almacena a alta presión en tanques de acero o de materiales compuestos. Esta forma de almacenamiento tiene la ventaja de que permite conservar el hidrógeno en su estado puro, pero tiene el inconveniente de que requiere de grandes volúmenes y de sistemas complejos para la seguridad del mismo.
- El hidrógeno líquido ocupa mucho menos espacio que el hidrógeno gaseoso a temperatura normal, ya que su densidad es mayor. Según los datos que he encontrado, el hidrógeno líquido tiene una densidad de 70,8 kg/m3, mientras que el hidrógeno gaseoso tiene una densidad de 0,09 kg/m3. Por lo tanto, el hidrógeno líquido ocupa unas 787 veces menos que el hidrógeno gaseoso.
- El hidrógeno en forma de portadores químicos es el que se almacena en compuestos químicos como el metanol o el amoníaco, de los cuales se sintetiza el hidrógeno. Esta forma de aprovisionamiento, tiene la ventaja de que permite utilizar la infraestructura existente para el transporte y el suministro de combustión convencionales, pero tiene el inconveniente de que implica procesos de conversión que pueden reducir la eficiencia y generar emisiones, aunque son mínimas.
Conclusiones
Tras esta jornada sobre la sostenibilidad en el transporte marítimo: «Net ero emissions for maritime transportation; chimera or reality?». Llego a varias conclusiones sobre la aplicación del famoso ETS, el mercado de emisiones impuesto por la Comisión Europea a partir de 2025, que afectará a puertos y buques que operen en Europa.
Como recalcaba el presidente de la iniciativa creada hace un año, Alianza Net Zero MAR, se necesitan aún de muchos avances en investigación sobre las energías limpias. Pues, aunque mañana mismo se realizara una conversión total de las infraestructuras con 0 emisiones de carbono, no tenemos aún las fuentes suficientes de energías renovables para abastecernos.
Así pues, Javier Cervera exponía que la capacidad de Europa para producir hidrógeno es de un máximo de 10 millones de toneladas. Teniendo en cuenta que necesitaríamos el doble de toneladas para auto-suministrarnos, se plantea la necesidad de importar hidrógeno desde otras regiones del mundo.
También se comentaba la necesidad una mayor flexibilidad en torno a las políticas marcadas desde la Comisión Europea, quienes legislan desde la distancia sin tener en cuenta a tecnólogos, navieras, empresas y puertos europeos.
Este mercado de emisiones debe regularse a nivel global desde la OMI (Organización Marítima Internacional), y no solo desde Europa, pues corremos el riesgo de perder competitividad en un sistema capitalista de libre mercado. Buscando una solución a la contaminación con estas normativas europeistas, se conseguirá el efecto contrario, al desviar líneas, alargando su trayecto y por ende el combustible gastado por los buques.







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