¿Somos realmente conscientes del impacto que la tecnología tiene en nuestras vidas cotidianas, especialmente en entornos tan cruciales como las áreas portuarias? ¿Cómo puede la tecnología mejorar la situación actual, la seguridad y el monitoreo de emisiones sin comprometer otros aspectos valiosos de nuestra sociedad como el trabajo humano? ¿Hemos considerado todas las consecuencias? ¿Qué medidas estamos dispuestos a tomar para asegurar que la tecnología sea una aliada y no una amenaza para nuestro futuro?
La charla durante el evento eMobility de la que hablábamos en mi anterior post: “Navigating the Future: Technology’s Impact on Situational Awareness, Safety & Security and Emission monitoring in Port Areas”, nos ha dejado mucho en qué pensar.
Cada vez que resuena en nuestro entorno la palabra »automatización», evitamos hablar de ello, cambiamos rápido de tema creyendo que ignorando dicha realidad, esta sin más dejará de existir. Pero la verdad es otra, las empresas por su cuenta investigan e invierten para estudiar como van a implementar en un futuro cercano la automatización de los procesos productivos, lo que supondrá en algunos casos, la sustitución de la mano de obra.
Si bien la automatización y la tecnología avanzada ofrecen innumerables beneficios, no podemos ignorar el doble rasero que representan para el tejido social y humano de nuestra economía. La pérdida del factor humano en pro de la eficiencia podría llevarnos por un camino peligroso, uno que se aleja de la construcción de una sociedad equitativa, solidaria e igualitaria.
En el contexto de las áreas portuarias, la implementación de tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial, el Internet de las cosas (IoT), la robótica y la automatización ha llevado a lo que se conoce como puertos 4.0. Mediante tecnologías de detección de amenazas y análisis de datos estos puertos inteligentes buscan mejorar la eficiencia y productividad de sus operaciones, ofreciendo servicios más eficientes y sostenibles.
Sin embargo, es crucial reconocer y abordar las preocupaciones sobre cómo la automatización y la digitalización pueden afectar el empleo y la cultura portuaria. La automatización reduce el número de puestos de trabajo, lo que plantea desafíos tanto económicos como políticos. Por lo tanto, es esencial considerar el impacto social de la tecnología y buscar maneras de mitigar los efectos negativos, como la pérdida de empleos.
Para asegurar que la tecnología sea una aliada y no una amenaza, es necesario un enfoque equilibrado en el que se minimice la cesión de los empleos en las terminales, apostando por el factor humano que es parte de la naturaleza de estos recintos.
Frente al avance de la digitalización, el ser humano debe mantener su posición en las actividades logísticas. Por lo tanto se pueden plantear estrategias que incluyan la recualificación de la fuerza laboral, la creación de nuevos roles y la implementación de políticas que promuevan la inclusión, la equidad y la conservación del empleo.
La tecnología debe ser utilizada para complementar y enriquecer el trabajo humano, no para reemplazarlo.
¿Vamos encaminados a puertos totalmente autónomos, donde las grandes multinacionales cada vez repartirán menos su riqueza con la sociedad y sacarán mayor tajada de explotar el sector? Está claro que la automatización generará otros tipos de empleo, pero ¿es realmente este futuro el que queremos incentivar?
Como sociedad, es necesario que busquemos un equilibrio entre la innovación tecnológica y la preservación de nuestros valores humanos. Debemos explorar alternativas que no solo beneficien a las grandes corporaciones y navieras, sino que también consideren el bienestar de cada individuo y la comunidad en su conjunto.
La tecnología debe ser una herramienta para mejorar nuestras vidas, no un medio para desplazar nuestra humanidad. Solo a través de un diálogo continuo entre todas las partes interesadas, incluidos los trabajadores, las empresas, los reguladores y la sociedad civil, garantizaremos que el progreso tecnológico se alinee con el progreso social y humano.
Juntos, podemos trazar un camino hacia un futuro donde la tecnología sirva a todos, no solo a unos pocos.
A continuación os dejo un vídeo de mi intervención en la Umecit (Universidad Metropolitana de Ciencias y Tecnología de Panamá) en el cual respondí a una pregunta que me realizó el alumnado sobre qué opinaba de la automatización:






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